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domingo, 20 de marzo de 2011

De Hegemonías y Ficciones



El rol del periodismo militante. El liberalismo de izquierda de Lanata. El desafío más importante: la batalla cultural. 24 de marzo: las consignas de nuestros 30000 compañeros detenidos-desaparecidos siguen en nuestras banderas de militancia. Los enemigos de ayer y de hoy.

Nosotros como colectivo derechos humanos de ayer y de hoy, sostenemos en primer lugar (y esto no es nada nuevo) que el periodismo toma, desde un recorte ideológico marcado por sus condiciones socio-históricas en un tiempo y espacio determinado y de manera subjetiva, una posición a la hora de dar una percepción de la realidad. Y debemos ser claros, un periodista que lo hace desde un medio masivo de comunicación es un formador de opinión elevado al cuadrado (si nos permiten usar matemáticas).
El periodismo objetivo, independiente, juez legitimado como el cuarto poder del Estado fue interpelado; esa visión unidimensional de la realidad naturalizada de a poco se tuvo que sacar su disfraz y mostrarse frente a la sociedad de una manera tan burda que apena. Esto lo dijo hace mucho tiempo Jauretche “No existe la libertad de prensa, tan sólo es una máscara de la libertad de empresa”. Esto es lo que con la reglamentación de la ley de servicios de comunicación audiovisual se puso en tensión.
Con todo esto, se empezó a debatir sobre el periodismo militante. Sobre este punto queremos marcar nuestra posición respecto a 678 y los programas de TN o Majul. Hoy el periodismo está quebrado en dos, y por primera vez se han puesto de un lado o del otro. Ambas trincheras (diría Gramsci) realizan ese recorte de la realidad desde diferente sustento ideológico. Esto nadie lo niega. La diferencia que marcamos es que 678 explícitamente plantea cual es ese sustento y desde que lugar opina. En cambio, los medios de Clarín, la Nación, América no explicitan desde que lugar realizan ese recorte, sino que levantan banderas de la independencia y la democracia ¿Paradójico no?
En esto queremos marcar una distinción más: no todos los periodistas del oligopolio mediático son iguales ideológicamente, no todos pelean de la misma manera por ser los empleados del mes. Y esto se da por una sencilla razón, no todas las derechas son iguales.

El tema de Lanata lo tocamos por varias cosas. Nosotros intentamos no estigmatizar particulares, y por eso siempre hemos hablado de periodismo (teniendo cuidado con la generalización). Pero como muchos militantes del campo nacional y popular se han sentido desilusionado de las posturas actuales de Jorge Lanata decidimos realizar algunas aclaraciones.
Ya lo dijimos antes en otros artículos y lo repetimos, era fácil ser progresista en los `90, era cómodo pegarle a un tipo tan indefendible como Menem, también lo era en el 2001. Pero en la actualidad esto ha cambiado. Nosotros nos sentimos desilusionados de un dirigente y militante como Miguel Bonasso, pero no del ex conductor de Canal 26. Él siempre fue un liberal de izquierda (lo cual él lo asume) y podemos marcar ejemplos respecto a esto. Jorge estuvo a favor de la ley de servicios de comunicación audiovisual por una sencilla razón: si durante 20 años estuvo en contra de los monopolios, no podía posicionarse en contra de esta ley sólo porque no le guste el gobierno que la impulsa. Pero diferente posición tuvo con Papel Prensa, el Futbol para Todos, la estatización de Aerolineas, entre otras medidas. El fundamento de por qué hizo esto es fácil, Lanata entiende como una intromisión a la propiedad privada y a los intereses de particulares, esas decisiones políticas del Estado. Y, por supuesto, que esta es una bandera a la que un liberal de izquierda no puede renunciar.
Nosotros siempre hemos dicho que somos un organismo de derechos humanos que tiene una identidad ideológica definida, y que estaremos siempre reivindicando las voluntades políticas del gobierno (cualquiera sea) que vayan en pos de los sectores populares y que nunca dejaremos de exigir lo que falta. En este sentido entendemos que desde el 2003 en adelante existe la decisión política de colocar en agenda luchas históricas relegadas del pueblo. Pero nosotros no podemos delegar todo el peso en esa voluntad política. Es este el momento de dar la batalla ideológica en los sindicatos, en los gremios, en las escuelas, en cada barrio, con cada amigo. Porque si la asignación universal por hijo es una de las medidas de mayor cobertura social en décadas, por qué entonces una parte de la sociedad, ese medio pelo de Jauretche y no tan medio pelo, afirma que con esto se le da de comer a los “negros”. Tenemos un problema de una naturalización que discrimina y que excluye que debemos combatir. Por eso desde el Colectivo llamamos a la construcción de la apoyatura social de este momento histórico. Es hora de que la batalla cultural, simbólica e ideológica deje de ser una utopía para transformarse en un trabajo constante a largo plazo, en una elección de vida, y en una opción de militancia.

Por último, se acerca el 24 de marzo, y la derecha no logró hacernos olvidar de las exigencias de memoria, verdad y justicia, de juicio y castigo, de nunca más y cárcel común efectiva para todos los genocidas y de ningún genocida suelto por las calles argentinas. Pero hay otra cosa que no nos pudieron hacer renunciar, esas maravillosas banderas y consignas de una patria grande y la liberación de nuestros pueblos por las que nuestros 30000 compañeros detenidos-desaparecidos dejaron su vida.
Por todo esto y por muchos más, el campo nacional y popular debe estar unido y organizado, porque muchos sectores políticos, industriales, financieros, y mediáticos que en la última dictadura cívica-militar eran cómplice de la sangre derramada de los compañeros, de los intelectuales exiliados, de los bebés robados, de las canciones ausentes, de los militantes silenciados, y tantos otros hechos aberrantes, han intentando desde la vuelta a la democracia realizar golpes de mercado, desestabilizar la voluntad popular. Este es el momento para tener claro que la derecha nunca está dormida, siempre aguarda en la sombra esperando que cometamos un error.

¡Por todo esto, 30000 compañeros detenidos-desaparecidos presentes!

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