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sábado, 19 de febrero de 2011

De Hegemonías y Ficciones


La baja de edad de imputabilidad y su ambigua discusión. La inseguridad y el rol de los medios masivos de comunicación. Eduardo Duhalde, trabajo esclavo y un juego de ajedrez donde el peón Venegas pasó a ser la reina atacando para un jaque. El debate progresista y los derechos humanos.

En estas últimas semanas hemos observado instalarse una ambigua discusión sobre la baja de imputabilidad y el fantasma siempre tan rentable de la inseguridad. Referentes de los polos políticos más diversos han instalado por estos días un reestreno que hace mucho tiempo estuvo en cartel. Lo peor de esto es la manipulación con la cual accionaron los voceros oficiales de la conservadora derecha argentina, es decir aquellos que con la bandera de periodismo independiente se convierten en los aliados más fuertes de estos sectores políticos, empresariales, sociales e internacionales.
Frente a esto, el “Colectivo Derechos Humanos de Ayer y de Hoy”, entiende que desde los sectores populares debemos dar una batalla cultural, poniendo sobre la mesa la verdadera discusión. Por esto, debemos decir, que la discusión no es la baja o no a la edad de imputabilidad, sino Mano Dura vs. Intervención Social. Es en este sentido que dilucidamos que en lo simbólico hay una voz unidimensional que se impone en los colectivos sociales con un mensaje límpido: este es, La estigmatización de los jóvenes, la estigmatización de las clases populares, la estigmatización de aquellos que cometen delitos, la estigmatización que disfraza hábilmente un sesgo de discriminación, que dolorosamente se impone de manera naturalizada como una regla social a cumplir.
Por supuesto que como organismo de derechos humanos nos posicionamos desde la intervención social. Entendemos que cuando una persona comete un delito, en lugar de estigmatizarlo como hacen los medios de comunicación haciendo una entrevista a los familiares de la víctima post-hecho, se debería analizar las complejas situaciones sociales, económicas, políticas, culturales que hicieron que esta persona cometiera ese delito. Esta forma, de no estigmatización, sino de contención social, nos posibilita pensar en un modelo sustentable que permita reducir las brechas sociales existentes en nuestro país. Por el contrario, los sectores más reaccionarios de la Argentina, plantean crudamente que se debe excluir de la sociedad a aquellos que realizan delitos. Es aquí donde, entonces, marcamos el segundo dato: para nosotros la cárcel debería ser un lugar de rehabilitación para que, luego de cumplir la condena, esa persona pueda reintegrarse a la sociedad. No entendemos la cárcel como la Inquisición de la Edad Media que quieren realizar los sectores antes mencionado.
Y es en este momento cuando nos preguntamos ¿bajando la edad de imputabilidad logramos combatir la inseguridad? Por último debemos reconocer que en materia de inseguridad falta mucho, pero que la creación del ministerio de seguridad, y la correspondiente designación de Nilda Garré (que dicho sea de paso debemos agregar que a partir de la creación del ministerio, aumentaron mediáticamente los casos de inseguridad ¿casualidad?), como también el envío de gendarmería a las calles sin armas, dan muestras de una mayor contención social (y no represión).
Cerrando este tema, es menester decir que la manipulación de los medios masivos de comunicación hace elevar un sentimiento de miedo a la sociedad. Pero por esto es preciso mencionar que Argentina se encuentra entre los tres países con menor tasa de homicidios del continente americano. La derecha ve a estas personas como el requecho de la sociedad, como la enfermedad a exterminar, nosotros los vemos simplemente como personas que son sujetos de derechos.

En estas últimas semanas hemos sido partícipes de la visibilización de la existencia de trabajo esclavo en el siglo XXI (Si señores, la edad media sigue moribunda). Dos detalles relevantes sobre este tema: los medios masivos de comunicación no reflejaron en ningún momento estos hechos; y además “diario La Nación” defendió a Nidera sobre estos hechos ya que dicha empresa tiene un jugoso contrato de auspiciante con el diario de Bartolomé Mitre.
Ahora les narro un cuento, una historia cómica: Federación Agraria y Sociedad Rural (hasta el 2008 enfrentadas), relativizaron el concepto “esclavo”, y, por si fuera poco, diputados de fuerzas políticas opositoras no sabían nada sobre esta realidad (realidad sobre la que desean trabajar a partir del 2011, pero que raramente desconocen, y por la cual solo hacen promesas sobre el bidet como dice la canción de Charly García). Pero continuemos con el cuento, la Uatre, supuestamente la rama sindical defensora de los derechos de los trabajadores, nunca denunció nada al respecto, nunca le interesó la representación sindical frente a sus adheridos trabajadores, sino que siempre fueron los prostitutos de la patronal. Y es en este momento donde tenemos un detalle que hará un giro en esta historia: el referente de la Uatre es el “momo” Venegas.
El señor Venegas es la pata burócrata sindical que propaga la candidatura de Eduardo Duhalde a la presidencia de la nación. En este sentido, el ex presidente promete paz y orden, dos conceptos que conocemos mucho en nuestro país con la instalación de la cosmovisión conservadora de 1880; mi pregunta sería ¿Duhalde y Venegas están en contra de la esclavitud? ¿A qué se refiere cuando habla de Orden?
Duhalde es el mismo que derribó a De la Rúa, que mandó “guardianes de la patria” para crear una variedad de hechos luego de lo del parque indoamericano, reforzando una supuesta idea de caos. Su pollo sindical es Barrionuevo, pero en los últimos meses Venegas pasó de ser un simple peón a ser la reina en posición de jaque intentando quebrar la realidad contrahegemónica construida. Bueno, Venegas y Duhalde se plantaron desmintieron la existencia de esclavitud, junto a los medios masivos de comunicación y las patronales golpistas. La única parte que no cierra es porque la CGT sacó un comunicado solidarizándose con Venegas (alguien me lo puede explicar).

Como último tema quería hablar de los 76 vetos de Macri, pero me di cuenta que no vale la pena. Es por esto que nos gustaría tocar el tema sobre el supuesto debate progresista. En las últimas dos semanas, hablaron en “Palabras más, Palabras menos”, Pino Solanas, Martin Sabatella, Margarita Stolbizer y Luis Juez. Con respecto a esto nos gustaría preguntar que es progresismo, y progresismo respecto a qué ¿al gobierno? Lo preguntamos porque entendemos que era fácil ser progresista en los ´90, ¿pero que es ser progresista hoy? ¿Votar a favor de la composición de comisiones en la cámara legislativa, apoyando al peronismo federal, la UCR, el PRO, (grupo A), votar la aprobación de la ley desestabilizadora del supuesto 82% móvil, Votar en contra de la resolución 125, Votar en contra de la ley de servicios audiovisuales de comunicación en el caso de Stolbizer es ser progresista? De manera probada tanto pino como Stolbizer son la pata progresista de la derecha. Reconocemos que no son lo mismo que Duhalde y Macri, pero votando igual que estos sectores duros de la oposición se convierten en caballitos de batalla de la derecha. Distinto a esto es Sabatella, que analiza el proceso de una manera correcta y que entiende que la profundización no se hace jugando con la derecha. Por lo anterior preguntamos, más allá de la historia de cada uno (que la respetamos como en el caso de Pino), ¿Son progresistas en la actualidad, analizando el proceso y el campo de aliados, tanto Pino, Stolbizer y Juez? ¿O son indirectamente la pata progresista de la derecha, donde se diferencia Sabatella con una verdadera postura progresista?

El derecho de soñar

La niña que pelea por una muerte digna

Cuando la internaron en el Hospital Garrahan, en enero, la chica pidió una sedación paliativa para evitar los dolores. Los médicos se negaron: dicen que su estado no es terminal. Lúcida, en su agonía, reclama una ley de muerte digna.

“Nadie debería sufrir este calvario”, le dictó Melina González el miércoles a su mamá, para que escribiera una carta dirigida a sus amigos que “abrazaron” en su apoyo al Hospital Garrahan. La nota concluía así: “Pido una ley de muerte digna”. Melina tiene 19 años y –al cierre de esta edición– estaba agonizando, con un peso de apenas 18 kilos. Sufre una enfermedad degenerativa del sistema nervioso, que se conjugó con un tumor en su espalda. Su vida se tornó insoportable desde el 24 de enero, cuando llegó en gravísimo estado pero completamente lúcida al hospital pediátrico –donde la vienen atendiendo hace tiempo–, y pidió a los médicos una sedación paliativa o terminal, para entrar en un sueño lo suficientemente profundo que le permitiera aliviar su sufrimiento hasta que llegue el momento de la muerte, según contó su madre, Susana Bustamante. Pero los médicos del Garrahan se negaron. Apenas consienten dormirla, pero no tan profundo como para entrar en un coma farmacológico que le impida sentir los terribles dolores que aquejan a su cuerpo. “Lo que está pidiendo para la etapa final es un estado de no conciencia”, contó a Página/12 Susana. “La vida es un derecho. No es una obligación vivir sufriendo”, le dijo Melina unos pocos días atrás, al escuchar una nueva negativa de los médicos a cumplir su voluntad.

“No comprendo por qué no acceden al pedido. Me parece una crueldad. La Ley de Salud de la Ciudad establece la mayoría de edad a los 18 años. Y la Constitución porteña reconoce el principio de autonomía. Se trata de una enferma terminal, que está en un estado de desnutrición final, ella ha pedido la sedación terminal y su familia está de acuerdo. No hay ningún impedimento para que se cumpla su voluntad. Rechazar el tratamiento significa morir en paz. Con la sedación paliativa se logra controlar la parte consciente para que la paciente no tenga sufrimiento psíquico ni físico”, explicó a este diario el médico especialista en Bioética Carlos Gherardi, miembro del Comité de Bioética de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva y autor del libro Vida y muerte en Terapia Intensiva. Estrategias para conocer y participar de las decisiones. Para Gherardi, el marco legal vigente avala el cumplimiento de la voluntad de Melina, sin que los médicos se arriesguen a una demanda judicial.

Página/12 intentó hablar con las autoridades del Hospital Garrahan, pero en el área de prensa aclararon que por política de la institución no hablan sobre ningún paciente, y se negaron a dar información sobre el caso. Según contó su mamá, los médicos alegan que existe un vacío legal, que les impide llevar adelante el deseo de Melina.

Susana padece por el sufrimiento de su hija. Esta modelista del calzado, de 48 años, que vive en San Francisco Solano, al sur del conurbano, no abandona ni por un minuto la habitación en la que está internada su hija hace ya casi cuatro semanas. Es ella la que se encarga de moverla cuando las dos enfermeras especialistas en cuidados paliativos se ocupan de higienizarla. Sabe, presiente, que sus horas están contadas. “Cualquier suspiro puede ser el último”, dice, y en un punto espera que ese momento llegue pronto. Melina tiene a esta altura diversos desórdenes físicos. Nació con neurofibromatosis, una enfermedad degenerativa del sistema nervioso. “Hasta los tres años creció bien, pero a partir de esa edad se empezó a deformar su cuerpo”, contó su mamá. Su columna se convirtió en una S. Tuvo seis operaciones entre los 5 y los 15 años. Sin embargo, su cuadro médico no le impidió estudiar e incluso trabajar haciendo tortas para eventos y animando fiestas infantiles. Por la desviación de columna, apunta su mamá, tiene un pulmón aplastado y le queda poca capacidad respiratoria, que fue ampliando con técnicas de relajación y de yoga. Como un arbolito que requiere de un tutor para sostenerse, Melina tiene dos barras de aerotitanio en la columna.

A fines de 2009 terminó el colegio secundario en el Instituto San Francisco Solano, de Claypole. Pero en noviembre de ese año, poco después de regresar del viaje de egresados, comenzó con vómitos y dolores intensos en la espalda. Estuvo internada por algunos días con un cuadro de deshidratación. Y a partir de ahí su organismo empezó a dar señales negativas. “Le creció un tumor en la espalda que parecía una joroba. Se evaluó operarla y ella le preguntó al médico que la atendía qué probabilidad de sobrevida tenía en una escala de 1 a 9. El médico le dijo uno por ciento y ella dijo que quería que la operaran pero que no quería que le hicieran una traqueotomía y si llegaba a quedar en estado vegetativo, tampoco quería que la conectaran a un respirador artificial”, explicó Susana. Para que no hubiera dudas, dejó asentada su voluntad en febrero de 2010 en un acta que rubricó el escribano Bernardino Montejano, con el patrocinio del abogado Luis Hernández. Allí quedó escrito: “No prolonguen mi agonía bajo mecanismo mecánico”. Melina fue sometida a la intervención quirúrgica, por la cual le extirparon el 85 por ciento del tumor, y a lo largo del 2010 fue sometida a tratamientos de quimioterapia y radioterapia para combatir el cáncer, indicó la mamá. Su lucidez, en tanto, continuaba intacta. “Continuaba estudiando teatro”, contó Susana. Pero se le debilitaron los huesos. Pasó Navidad y Año Nuevo en el Hospital Garrahan y pudo volver a su casa. Tuvo otra recaída y volvió a ser internada. En una de esas oportunidades, dejó escrita su voluntad de donar sus órganos para trasplante a una persona y si no podían utilizarse debido a su enfermedad, pidió que fueran destinados a la investigación científica, relató Susana.

“El 24 de enero volvimos al hospital. Ya no aguantaba más el dolor. Ella les dijo a los médicos que sabía que iba a morir, que quería una sedación paliativa, pero el equipo médico que la atiende se la niega. La agonía ha sido cada vez más grave. Le han dado morfina, metadona, para calmar sus dolores. El Comité de Bioética del hospital se reunió el 26 de enero y el 28 nuevamente, pero consideró que no está en una etapa terminal. Los médicos dicen que hay un vacío legal, que no pueden acceder a su pedido. Melina considera que no respetan su dignidad”, señaló Susana.

La mujer, que tiene otros dos hijos de 25 y 23 años, cuenta que Melina tiene casi todo el cuerpo paralizado, apenas puede mover las manos, pero siente dolores tremendos. “Los médicos accedieron a darle una sedación, pero no llega a ser lo suficientemente profunda como para que Melina pierda la conciencia. Estoy esperando que se apague”, dice Susana. El miércoles, cuando un grupo de amigos hizo un “abrazo” al hospital para solidarizarse con su pedido de una muerte digna, Melina le dictó a su mamá: “Nadie más debería sufrir este calvario. Les pido a nuestros legisladores y políticos que despierten del letargo. Donde hay una necesidad hay un derecho. Yo tengo una necesidad y no hay leyes, no existen. Pido una ley de muerte digna”.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Represor en el banquillo

El 4 de agosto de 1976, luego de ser torturada en la Comisaría 5ª de La Plata y en el centro clandestino El Vesubio, Analía Magliaro fue trasladada a Mar del Plata en un avión del Ejército. El oficial que debía entregarla a la Agrupación de Artillería de Defensa Aérea 601, capitán Eduardo Berazay, exigió y obtuvo un recibo, que firmó el capitán Fortunato Valentín Rezett. Cuando Berazay relató la historia en el juicio a los ex jefes de área porteños, en 2009, el fiscal federal Félix Crous pidió su imputación por el homicidio de Magliaro, en un enfrentamiento fraguado. El coronel retirado Rezett fue procesado en febrero de 2010, la Cámara Federal confirmó el fallo en abril y mañana comenzará a ser juzgado por el Tribunal Oral Federal 1 de Mar del Plata, que integran Roberto Falcone, Mario Portela y Martín Bava.
Berazay, miembro de la Compañía de Policía Militar 101, relató que retiró a Magliaro de la Comisaría 34ª porteña y la trasladó en un camión rumbo a aeroparque. El avión aterrizó en la pista de la agrupación que comandaba el condenado coronel Pedro Barda. Ante el extraño pedido de Berazay, Rezett consultó a un superior y firmó un recibo con su nombre y la aclaración “Cap S2 AGR ADA 601”, es decir su grado (capitán), la sigla de la sección inteligencia (S2) y el destino. Durante su indagatoria, Rezett reconoció su firma, dijo que consultó “al teniente coronel Costa”, quien “le ordenó realizar dicho certificado y firmar él mismo”. A partir de mañana a las 9 podrá ejercer su defensa en un juicio oral y público.

Fuente: Página 12

martes, 15 de febrero de 2011

“LA PRIMERA SEGURIDAD ES TRATAR DE QUE LA GENTE PUEDA ACCEDER A LOS SERVICIOS BÁSICOS DE LA CIUDADANÍA”


La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, inauguró junto a las ministras Nilda Garré y Alicia Kirchner, el ministro Amado Boudou y la Presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo Hebe de Bonafini, el cuartel XI de Bomberos “Albariño” en Santander y Avenida Argentina, Villa Lugano.

La Fundación Madres de Plaza de Mayo colaboró en la construcción de este cuartel con tres unidades habitacionales que fueron transportadas hasta el lugar el 31 de diciembre de 2010. Las características únicas de estas viviendas: construcción industrial, en serie y con capacidad de ser entregadas con camiones en cualquier lugar, permitieron que el Cuartel estuviera operativo en un breve lapso.
La Fundación entregó también un aula que será utilizado para dictar cursos de prevención y mitigación de situaciones de crisis a vecinos de la zona.
De la inauguración participaron también el Subsecretario de Obras Públicas de la Nación, Abel Fatala; otros funcionarios nacionales y representantes de organizaciones vecinales de la zona.

"Les pido a todos los partidos políticos construir una sociedad democrática en serio, no dar argumentos a los que, cada vez que pudieron, tumbaron democracias e instituciones para favorecer a los sectores del privilegio", dijo Cristina Fernández tras reinvidicar su condición de militante política.

Por eso, la Presidenta dijo que la mejor manera de lograr la participación popular, contribuir al crecimiento o lograr inserción como cualquier militante político quiere, es con la presentación de un proyecto que sea confiable para los votantes.

"Porque no gana el que grita más fuerte y corta la calle, sino el que tiene un mejor proyecto y la gente confía que lo pueda llevar adelante y ejercitarlo", aseguró.

Por otra parte, la Presidenta reclamó "no enredar a la sociedad con falsas discusiones: la primera seguridad es tratar que la gente acceda a los servicios básicos de la ciudad, salud, vivienda, trabajo registrado", al recordar que el predio que hoy se inauguró hace poco menos de 30 días "parecía convertido en el epicentro de la catástrofe nacional".

Reinvidicó entonces que el predio fue recuperado "con la constitución y la ley en la mano" y que además un juez de la nación procesó a los que ocuparon el predio, y que el Estado "no tuvo que ejercer violencia física".

Cristina advirtió que "diciembre fue un mes curiosamente violento, con tomas por todas partes que querían arruinar la vida de los argentinos" y, tras responder a los militantes "no van a poder, no los vamos a dejar", contrapuso esos momentos difíciles con la inauguración del cuartel de bomberos y oficinas de Desarrollo Social.

Afirmó que el lugar "es un símbolo de lo que es necesario para darle ese valor, seguridad a la sociedad" ya que "la primera seguridad es tratar de que la gente pueda acceder a los servicios básicos de la ciudadanía."
Por otra parte, detalló que instruyó a la ministra Garré en el sentido de que "podamos articular con el gobierno local y con nuestra Policía Federal las jurisdicciones y competencias que han sido perfectamente delimitadas".

En el Club Albariño, en el barrio porteño Villa Lugano, Cristina recordó a Néstor Kirchner de quien dijo que "hacía lo que nadie se había animado a hacer. Mi gran orgullo es haber sido su compañera".

Las instalaciones, construidas en el predio cuya ocupación ilegal desencadenó disturbios a fines de diciembre último, incluyen un cuartel con capacidad para 20 agentes de bomberos, un cobertizo para cinco autobombas, una playa de estacionamiento y otra para maniobras.

El nuevo cuartel tiene jurisdicción en una amplia zona del sur de la Ciudad de Buenos Aires, trazado entre la Avenida General Paz, la autopista Dellepiane y las avenidas Lacarra y del Trabajo, lo que incluye la Villa 15, conocida como `Ciudad Oculta`, y los barrios Piedrabuena, Albariño y Samoré.

Fuente: http://www.madres.org

domingo, 13 de febrero de 2011

El alto costo que se paga por descuidar el gasto social


SUBIO LA MORTALIDAD INFANTIL EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES MIENTRAS BAJA EN EL RESTO DEL PAIS. LAS CAUSAS.

Mientras en el país la mortalidad infantil disminuyó un 9 por ciento en los últimos tres años, en la ciudad de Buenos Aires la cantidad de niños muertos en su primer año de vida aumentó un 10 por ciento entre 2007 y 2010. Así, el año pasado en el distrito administrado por Mauricio Macri fallecieron 396 niños recién nacidos. Si la evolución de la ciudad hubiese sido similar a la del promedio nacional, se habrían evitado 76 muertes. Según el Ministerio de Salud porteño, la mayor causa de la mortalidad infantil “es la corta duración de la gestación y el bajo peso al nacer”. Los especialistas consultados por Página/12 aseguran que “estos problemas son, fundamentalmente, producto de la desnutrición o de la mala nutrición”. La situación de los niños está directamente relacionada con el deterioro de los indicadores sociales en la ciudad. Según un informe de la Fundación para el Análisis de Políticas Públicas, dirigida por Leonardo Botto, “mientras en el resto del país disminuyeron el desempleo y la pobreza, entre el tercer trimestre de 2007 y el mismo período de 2010, el desempleo en la ciudad subió un 10 por ciento y la pobreza aumentó un 10,5 por ciento”.

La tasa de mortalidad está directamente relacionada con las condiciones socioeconómicas y con el sistema de salud. Máximo Diosque, viceministro de Salud de la Nación, señaló a Página/12 que “en Capital no se sostuvo el plan de atención a las embarazadas y hay un mal manejo en la atención a prematuros. Es muy evidente la diferencia de evolución con el resto del país. En el sur de la ciudad el sistema no está funcionando, porque la gente no está teniendo acceso a una buena atención. De todas maneras, nacer en un lugar desfavorable y luego ir a un hospital igual es peligroso para el bebé. En esos lugares no hay un buen cuidado del embarazo. El nivel de ejecución de programas de la ciudad es muy bajo. En el Plan Nacer, Macri recibió los recursos y no los usó”. Por su parte, el doctor Jorge Selser, ex director del Hospital Argerich, explicó: “La mortalidad infantil es, fundamentalmente, producto de la desnutrición, de la mala nutrición, de las deficientes condiciones de embarazo de la madre y porque falla el control de salud materno-infantil”.

Aunque aún no se conocen los datos desagregados por comunas, este diario confirmó con una fuente de la ciudad que la mayor mortalidad infantil en 2010 se verificó en Villa Lugano, Villa Riachuelo y Villa Soldati, zonas en las que creció fuertemente la cantidad de habitantes de villas y asentamientos, ante la nula política de urbanización de la administración macrista. Es en esos barrios, abandonados por el gobierno porteño, en donde la desnutrición y la falta de condiciones sanitarias se paga con la pérdida de vidas de los más chicos.

Las razones por las que la evolución de la mortalidad infantil de la ciudad va a contramano del resto del país son múltiples: disminución del gasto en salud, desarrollo social y saneamiento; falta de política de urbanización de villas; aumento del desempleo y la pobreza; el veto de Mauricio Macri a leyes que hubiesen beneficiado a madres y niños y la no ejecución del Plan Nacer, diseñado y financiado por el gobierno nacional para todo el país, entre otras.

Renglón por renglón, la forma en que las diferentes falencias de gestión afectaron en la mortalidad infantil es descripta por los especialistas del siguiente modo:

Gasto en Salud: Según un estudio de la Fetyp, la fundación de estudios económicos liderada por el viceministro de Economía, Roberto Feletti, en 2007 el presupuesto del Ministerio de Salud de la Ciudad representaba el 24 por ciento del presupuesto total porteño; en 2010 cayó al 19,4 por ciento. Un primer dato que da una idea de la importancia que le otorga la gestión macrista a la salud y de por qué aumenta la mortalidad infantil en la ciudad. Además de restarle recursos en el proyecto de presupuesto a la salud, Macri subejecutó en los tres años los gastos presupuestados: en 2007 gastó sólo el 68 por ciento del dinero con el que contaba para la salud; en 2008, el 72 por ciento; en 2009, el 73 por ciento y en 2010, el 71 por ciento. Según los especialistas, las condiciones sanitarias son fundamentales en los primeros años de vida. La ejecución del presupuesto 2010 en obras de saneamiento de la ciudad fue del 1,5 por ciento del total.

Nacimientos y subsidios: El Plan Nacer introdujo una nueva forma de relación entre el gobierno nacional y las provincias, y entre éstas y los efectores públicos. La transferencia de recursos se realiza a partir del cumplimiento de metas, las cuales son nominalizadas, consensuadas y auditadas. De esta manera, el Plan Nacer ha contribuido, desde su inicio en 2005, a planificar y coordinar de manera eficaz las estrategias nacionales y provinciales de salud. Esta política pública busca disminuir la tasa de morbimortalidad materna e infantil y favorecer la accesibilidad a los servicios de salud a madres embarazadas, puérperas, niños y niñas hasta 6 años sin obra social. En los últimos tres años, la ciudad de Buenos Aires sólo cumplió con el 19 por ciento de los objetivos de inscripción estimados sobre el padrón de la Asignación Universal por Hijo de la Anses. Sobre el total de fondos cedidos en concepto de transferencias capitadas, 1.137.957 pesos, la ciudad sólo ha transferido a los efectores la suma de 39.161 pesos, lo que implica que el 96,6 por ciento de los recursos transferidos por la Nación a la ciudad se encuentran inmovilizados (ver aparte).

Empleo: En el tercer trimestre de 2007, cuando Mauricio Macri asumió la Jefatura de Gobierno porteño, la desocupación en la ciudad era del 5,1 por ciento. Un año después, con la economía creciendo a todo vapor, el de-sempleo en la ciudad había saltado al 5,3 por ciento. Durante la crisis de 2009 fue el distrito en el que más se disparó el desempleo: la tasa llegó al 7,8 por ciento. En el tercer trimestre de 2010 se redujo al 5,6 por ciento, un 10 por ciento arriba del índice que heredó Macri. En los últimos tres años el desempleo nacional bajó del 8,5 por ciento al 7,5 por ciento. Y ya hay provincias, como La Rioja y Jujuy, que están por debajo de la ciudad por primera vez en la historia, con un desempleo del 5 por ciento.

Pobreza: Al igual que con el empleo, la falta de políticas específicas de la ciudad derivó en que durante la crisis de 2009 se incrementara fuertemente la pobreza. Así, el índice de pobreza pasó de un 5,3 por ciento en el segundo semestre de 2008 a un 6,1 en el segundo de 2009, un incremento del 18 por ciento en un año. En el mismo período, Salta bajó su índice de pobreza del 22,7 al 13,5 por ciento, Neuquén del 12,7 al 8,1 y Santa Cruz del 2,2 al 1,1 por ciento. En el primer semestre de 2010, el último índice conocido, con la economía otra vez creciendo al 9 por ciento anual, la pobreza en la ciudad fue del 5,9 por ciento, más de un 10 por ciento arriba que en 2008.

Viviendas: En la ciudad, 129 mil personas viven en 23 villas y asentamientos; en 2007 eran 95 mil. Macri no tiene política de urbanización de villas y apenas construye viviendas. Desde 2007, el nivel de ejecución del gasto en vivienda cayó significativamente: pasó del 86 por ciento hace tres años al 52 por ciento en 2009. El retroceso de este año fue fortísimo: en los primeros diez meses sólo se ejecutó el 18 por ciento. Poco más de 70 millones de pesos. De ese total, 60 millones de pesos fueron gastos administrativos. El gobierno de Macri no utilizó el dinero que le cursó la Nación: 139 millones de pesos. Ese monto es un 200 por ciento superior a los giros del Tesoro nacional para viviendas de 2007, año en que la ciudad recibió por ese concepto 43,7 millones de pesos.

Vetos: Mauricio Macri, que se presentó a la sociedad como el hombre que venía a cambiar la política, en tres años ejecutó 71 vetos a leyes surgidas de la Legislatura porteña. Varios de ellos impulsaban una mejora en la salud. La Ley 3332 incluía fondos para las libretas de salud de niños, niñas y adolescentes para el control sanitario imprescindible para cobrar la Asignación Universal por Hijo. Macri la vetó. La Ley 2566 impulsaba la creación de un laboratorio estatal de medicamentos que hubiese abaratado los remedios que compran los hospitales y que, cuando los pacientes lo necesitan, son entregados para tratamientos ambulatorios. Macri la vetó.