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jueves, 20 de enero de 2011

cortazar y hebe de bonafini


...El ejemplo admirable de las Madres de Plaza de Mayo esta ahí como algo que se llama dignidad, se llama libertad y sobre todo se llama futuro... Julio Cortázar,París, 1981.

"Nosotras somos un producto directo de la injusticia de los hombres, no sólo de los represores sino también de quienes los acompañaron y se sirvieron de los represores, de los que dejaron hacer sin criticarlos y aun de los que dieron un paso al costado"
Hebe de Bonafini, 1988.

Nuestro Rodolfo Walsh




A Walsh lo han llamado "el anti-Borges". Qué rara coincidencia. Al joven BÜchner lo califican "el anti-jünger" (y a Jünger le decían el Borges alemán. Büchner era como Walsh, es decir un agitador. Walsh era como Büchner, un contrabandista de la literatura. Büchner era un comunista precoz; Walsh, un revolucionario latinoamericano consecuente y sin prisa. Ernest Jünger (el Borges alemán) ha sido denominado no sin cierta ternura en un seminario cumbre de Berlín un fascista noble de frialdad proporcionada, donde el calificativo de fascista no fue pensado en peyorativo sino como categoría de pensamiento. Tal vez para evitar confusiones, el sociólogo Oskar Negt se apresuró a corregir aquel título por el de un antidemócrata constitucional.
De cualquier manera, Jünger (el Borges alemán) ha construido los fuertes pilares del edificio teórico de la revolución conservadora. Un pionero. ¿Walsh, el anti Borges? Tal vez una definición excesivamente ampulosa, un poco para asustar al descuidado. O más bien una búsqueda desesperada de congruencia entre los conceptos de moral, estética y política. Wlash es siempre joven, impetuoso. Vuelo y profundidad. En su conversación con el lector pobre de novelas policiales hay genio, tragedia, misterio, ansia. (¿Qué es literatura, acaso?).
Nunhca le van a perdonar a Walsh eso: que ha quedado siempre joven. Se les escapa de los moldes y las escuelas. Supo ver y desnudó a toda la sociedad argentina cuando dejó de jugar al ajedrez y se asomó a ver qué pasaba.

Prólogo de Operación Masacre, por Osvaldo Bayer

miércoles, 19 de enero de 2011

testimonio de Graciela Daleo.. por Horacio Verbitsky


Cuenta Graciela Daleo "El día que terminó el campeonato Mundial de fútbol de 1978, cuando Argentina hacía un gol, desde Capucha se oían los festejos en la cercana cancha de river. El tigre Acosta subió al tercer piso del casino de oficiales donde nos tenían recluidos. Nos saludó eufórico gritando ¡Ganamos, Ganamos!. Decidieron sacar a algunos prisioneros para que vieran como festejaban los argentinos; la represión era un invento de la prensa marxista y socialdemócrata, decían. Ellos ya se habían convencido y no percibían lo ridículo del intento de convencer a sus prisioneros. El prefecto Héctor Febres al volante de un 504 verdse y otros tre miembros del grupo de tareas me llevaron por cabildo. Al llegar a Juramento no podían seguir avanzando. Asomada al hueco del techo corredizo no dejaba de llorar. ´si grito que soy una desaparecida, nadie me hará caso´, pensaba. Después nos llevaron a una copnfitería. Cuando no soporté más la angustia pedí permiso para ir al baño. Cuidar el aspecto era considerado como un indicio de que las prisioneras en vías de recuperación resumíamos los valores occidentales y cristianos, y por eso nos desvolvieron el maquillaje que teníamos al ser secuestradas. Con un lápiz de labios escribí en las paredes hasta acabarlo ´milicos asesinos, Massera asesino, Viva Perón´. Volví a la mesa. Nos devolvieron el chupadero".

Desaparecidos y el rol de la Iglesia, (parte II)


María Amelia y Patricia María Brizuela buscaban a su hermana María Virginia, estudiante de filosofía y Letras y maestra. Las tres eran hijas de un coronel odontólogo que murió dos meses después. A través de su tío, el general Guillermo Brizuela, las dos hermanas llegaron a Graselli.
Este vivario castrense tomó el fichero metálico grid, lo depositó sobre la mesa y fue abriendo sus cajones, donde guardaba en orden alfabético los cartoncitos con anotaciones sobre los desaparecidos.
-Fue detenida por coordinación Federal y después la llevaron a la Esma- les dijo.
-Pero ¿por qué, monseñor?- preguntaron las hermanas.
-Pudo tener alguna vinculación con el atentado al canciller Guazzetti- les respondió.

Desaparecidos y el rol de la Iglesia, (parte I)













El 8 de noviembre de 1978 Carlos Oscar Lorenzo salió de su casa como todas las mañanas, pero nunca llegó a su trabajo. A través de un amigo de un amigo de sus padres llegaron hasta un oficial de la Armada que atendía en la casa de gobierno y que los despidió con palabras formales de consuelo y ninguna información. Cinco días después sonó el teléfono. Lorenzo habló 15 minutos con su esposa. La familia entendió que estaba en una unidad militar. "Por favor no hagan denuncia, no hablen, me tratan muy bien, quédense tranquilos", dijo.
Luego de meses sin noticias, el conocido que los había llevado hasta casa de gobierno, les dijo que estaba en el Batallón de Arsenales 601, en Boulogne. Lorenzo estaba recién casado, con Nilda Cristina Cerizola, quien se acercó al batalló. La única puerta abierta al público que vio era la de una capilla.
La recibió el capellán del arsenal, un cura español gordo y franquista, el padre Amador. La esposa llevaba una foto. El capellán le dijo que Carlos Lorenzo estaba ahí y que era bien tratado. "Es un muchacho lector", dijo ella. "Seguro que lo pusieron a ordenar la biblioteca", retrucó el cura.
En otra visita, le dijo a Silvia Lorenzo, morocha, de 1.60 de estatura y ojos oscuros: -se nota que son hermanos-.
Carlos Lorenzo era rubio, de ojos claros y medía 1.90. La familia comenzó a desconfiar. Ante su insistenciael padre Amador les dijo que consultaría con Graselli.
Cuando volvieron a reunirse los calmó: - Carlos está bien y pronto va a salr-.
Decidieron saltearse intermediarios y fueron al Vicariato castrense. Promediaba 1979. Graselli les dijo que no desesperaran, que "el alma caritativa de Videla" había concebido "un operativo de rehabilitación" porque no quería perder las inteligencias de los subversivos.
Con el propósito de recuperarlos para la Patria, eran atendidos por médicos, psicólogos y sociologos.
-Los tratan bien y en muchos casos los dejan salir del país. Yo los ayudo- les dijo.
agregó que junto con ellos "se rehabilitan los que se excedieron en la represión, los guardias malos".
Pero también había otra categoría, la de los irrecuperables.
-Es probable que alguien piadoso le dé una inyección y el irrecuperable se duerma para siempre- dijo Graselli

EL EVANGELIO SEGÚN MASSERA,, por Horacio Verbitsky


Entre el jueves 13 y el viernes 14 de mayo de 1976, fuerzas de la Armada, camufladas como si fueran del Ejército, secuestraron de sus domicilios y lugares de trabajo en la ciudad de Buenos Aires a 4 catequistas y a los esposos de dos de ellas.
La primera víctima fue María Ester Lorusso, arrancada de su departamento. Quienes se la llevaron pasaron la noche allí a la espera de que llegara la ex monja mónica Quinteiro. Como no vino, comienron y bebieron todo lo que había en la heladera y arrancaron de la pared un crucifijo de porcelana.
Un día despçues, se llevaron a María Marta vázquez Ocampo, que estaba embarazaba, y a su esposo César Amadeo Lugones. Dos horas después le tocó el turno a la hija de César Amadeo Lugones, Alas 5, le tocó el turno a la hija de Emilio Fermín Mignone y Angélica Chela Sosa, Mónica Candelaria.
-¿Tienen alguna credencial?- preguntó Mignone a través de la mirilla a los hombres que golpeaban su puerta...... Le mostraron una ametralladora

LAS PROCLAMAS.. por Horacio Verbitsky






En 1975, a un mes de la investidura de Tortolo como sucesor de Caggiano en el Vicariato castrense, Bonamín pronunció un discurso ante una formación militar que resonó como una proclama golpista: "Cuando hay derramamiento de sangre hay redención, Dios está redimiendo mediante el Ejército Argentino a la Nación Argentina". Se preguntó si "¿No querrá Dios algo más de las fuerzas armadas, que esté más allá de su funció0n de cada día en relación a una ejemplariedad sobre toda la Nación?" y dijo que formaban "una falange de gente honesta, pura, que hasta ha llegadoa a purificarse en el Jordán de la sangre para poder ponerse al frente de todo el país hacia grandes destinos futuros. Les toca sufir por lo que los demás gozan. Les toca velar con las armas en la mano los festines de los corruptos".
Según Tortolo, las grandes crisi deben producir grandes hombres. Según él se avecinaban tiempos de lucha, oscuridad y dolor. se sirvió de una metáfora: "Es un dolor que parte de los más profundo del ser humano, lo quema por dentro, lo exprime y aprieta por fuera". Parece la anticipación del método que pronto se generalizaría en el país de la mano de la dictadura cívico-militar.
La noche del 23 de marzo de 1976 un sobrino de Bonamín lo buscó en las oficinas del Vicariato castrense en Buenos Aires. Luis Bonamin, de 21 años, hijo de ese hombre y sobrino nieto del provicario, había sido secuestrado y acribillado a balazos por la policía de Rosario. La esposa y compañera de militancia de Ñuis en la Juventud Universitaria Peronista, María Teresa Butticé de Bonamín, debía salir del país y su pariente podía apurar los trámites del pasaporte. Llegaron al Vicariato a la hora convenida, pero debieron esperar en un pasillo, porque Victorio tenía un reunión fuera de agenda.
Cuando los hicieron pasar, se cruzaron con dos jefes militares de alto rango, de quienes el sacerdote se despidió. Bonamín hizo pasar a su sobrino y a la muchacha y les preguntó qué había sucedido. El acongojado padre le contó a su tío lo que que sabía. Después de escuchar el relato, el provicario apenas dijo:
-Él se lo buscó.
Al día siguiente, María Teresa reconoció en un televisor a los hombres que había visto salor del Vicariato. Eran los jefes del Ejército y de la Fuerza Aérea, Jorge Videla y Ramçon Agosti, miembros de la Junta militar que había tomado el poder. Ambos habían nacido en Mercedes, donde frecuentaron al obispo Tortolo antes de que fuera designado vicario general. Desde entonces, conservaron con él una afectuosa relación. "Nos conocesmos desde hace treinta años", explicó Tortolo.
Así comenzaba la dictadura militar más prolongada del siglo XX.